29/7/10

0$

Cuando abrió la billetera y de ahí solo volaron dos pelusas;
la tipa ya estaba haciendo dedo en la otra esquina

27/7/10

Easy come, easy go.

Él sabía que invitar a aquella chica era una locura, pero aún asi se arriesgó.
Y se sorprendió con la respuesta.

A la noche siguiente, con aroma a rosas, ella ya lo estaba esperando en la puerta de aquel bar. Las copas no dejaban de pasar y la charla fluia cómodamente. Luego de un par de horas, poco a poco ella se iba acercando a él. Inesperadamente para el muchacho, una mano ajena se posó atrevidamente en su entrepierna. Un calor subió hasta su barbilla, y los signos del nerviosismos aterrizaron en sus aplastadas palabras. Ni lenta, ni perezosa, lo tomó de la corbata y lo acercó furiosamente hasta su boca. Allí lo dejó, espectante y sorprendido.
Acto seguido, se levantó, tomó sus llaves y se encaminó hacia la salida moviendo sugerentemente sus caderas. Él arrojó atolondrado varios billetes sobre la mesa y la siguió a paso rápido. Se detuvieron junto al coche, y se besaron apasionadamente.
Una vez adentro, los vidios se empañaron y los signos del calor corporal hizo arder los tapizados. Ambos se arrancaron la ropa salvajemente, y colmados de exitación tuvieron sexo atrevidamente casual.
Rendidos ante el cansancio se tendieron sobre uno de los asientos. Sin escupir una palabra, ella se vistió rápidamente y salió fuera del auto. Cuando él llegó a reaccionar, la morocha de caderas sugerentes, ya había tomado un taxi.

Ninguna de sus llamadas fueron contestadas, y el mismo empezó a dudar si lo que acababa de pasar había sido real.

26/7/10

Cae del árbol marchita, para unirse al duelo de todas las restantes.

25/7/10

Enrollo

Pensar demasiado las cosas siempre trae complicaciones. Sin querer te empezás a enrrollar como un panqueque entre tanto dulce de leche que después no sabés como salir de ahi.
La única forma de liberarse, es que alguien venga al rescate y se coma el bendito panqueque.

La imaginación siempre se encarga de empeorar un poquito más las cosas.

22/7/10

Agua

Un niño, aventurero, se encamina bosque adentro. Encuentra una laguna y se pone a juntar piedras. Sin querer la necesidad de arrojar lo juntado abatió su cuerpo.
Así fue como una a una, aquellas piedras se fueron ahogando en el agua. Una vez realizado, el niño volvió camino a casa.

Miedo

Me regalaron un conejillo de Indias, dejé la jaula del conejo en la terraza y le abrí la reja.
Nos fuimos por un rato y al regresar, el conejo estaba donde lo había dejado antes. Dentro de la jaula, pegado a las rejas; le dio miedo la libertad.


Eduardo Galeano, El libro de los abrazos.

17/7/10

Odio el frio

Lo detessssto con todo mi esssspléndido ser!

Me saca las ganas de moverme
Me saca las ganas de salir a pachanguear.
Me saca las ganas de vivir.
Me saca DE QUISIO.

Me pone de mal humoor

Frio de mierda, mínimo serví para algo y meté ya un chongo en mi cama; mínimo. MÍNIMO alguien para hacerle cucharita y cagarse de frio con él. Mínimo traeme nieve al menos así hay una razón por la cuál hace frio y te bancás las orejas heladas y el pelo engrasado gracias al puto viento polar.
Tus manos y pies congelados te gritan que te acerques a la estufa o que los extirpes de una.
Tanta ropa hace que transpire y me ponga de mucho más mal humor porque me muevo como un maniquí robotizado.


VERANO VOLVÉ POR FAVOR, DAME CALOR!

15/7/10

Licencia para matar

Cito a mi abuelo:- Listo, ya podés chocar que lo cubre el seguro.
Titán.

12/7/10

Un recordatorio:
11 meses, son 11 meses.


Je t'adore

9/7/10

7/7/10

Un nido existencial

Un rayito de sol había asomado tímidamente por mi ventana. Decidí levantarme para poder aprovecharlo mientras durara. Estábamos entrando en el invierno y cualquier calorcito que me hiciera recordar la primavera, era bienvenido.

Cuando abrí la puerta, la encontré a mi abuela cortando el pan calentito y untándole manteca. De fondo un cacharro sobre el fuego con un poco de leche. Una sonrisa se dibujó en mi fresco rostro, me estaba haciendo mi desayuno preferido; el que me hacía cada vez que iba a dormir a su casa. Pan tostado y mate de leche.

-¡Gracias abuela sos la mejor!- Exclamé. Ella me respondió como solo una abuela sabe hacerlo: mirándote a los ojos; esos ojos que brillan una juventud que ya no está ahí, ojos que brillan para alguien más, ojos que siempre están atentos. Ojos lleno de amor, de sabiduría, de cariño y de contención.

Al segundo salí corriendo al patio, saltando y persiguiendo a la perra. Una vez afuera, me acerqué a la palmera más grande que en mi vida había visto. A unos metros de ella, había un limonero. Típico limonero de la casa de tu abuela, el que da los mejores limones y tiene las mejores ramas para colgar chucherías. Ahí, reposaba un pequeño nido de ave, nunca supe de qué pájaro era, solo sé que parecía de película, tenía como un color azul mezcla de negro y algo de blanco. Era extraordinariamente hermoso. Fui a buscar una banqueta para verlo de más cerca. Lo coloqué justo debajo del nido, y me paré en él.

Ahí estaban los dos pequeños huevos, chiquitos como los de una codorniz. Estaba fascinada, no veía la hora para que los mini pajaritos salieran de allí. Estaba tan emocionada que no la escuché a mi abuela decir que vaya entrando que ya estaba mi desayuno. Una vez que la oí, atolondrada bajé de la banqueta, y sin pensarlo, me colgué de la rama para saltar cual langosta.

- ¡No, ¿qué hice?! – pensé al instante. Me di vuelta y uno de los huevitos estaba estrellado en el piso. El llanto empezó a acumularse en mis ojos, no sabía qué hacer, sentía una culpa inmensa; yo había tirado a esos pobres huevos. A borbotones lágrimas rodaban por mis mejillas. Corrí adentro a contarle lo que había pasado a mi abuela.

Entré llorando como si me hubiese roto la rodilla, desesperada; buscando consuelo. Mi abuela no estaba, había salido a hacer los mandados, solo se encontraba mi abuelo. Sin pensarlo dos veces, corrí hacia él a contarle lo sucedido.

Como pude, entre lágrimas y gemidos le relaté el por qué de mi angustia.

Mi abuelo, sin rastros de tacto en su alma, con toda su decrepito cuerpo que era sostenido por una silla de ruedas, lo único que le dijo a su nieta de 6 años fue.

- Así es la vida nena, así es la vida.

6/7/10

When you came in the air went out.

4/7/10

Situación incómoda parte I

- Hola, tanto tiempo.


Cabeza atormentada (qué hago, qué digo, que no hago, para dónde miro. Help)

Se me fue el hambre, sí, sí. Solo comí medio churrazco y algo poco de arroz.
Por suerte, me fui rápido.


To be continued...

3/7/10

"Les aviso no les estoy pidiendo permiso"



Ahá...

...

1/7/10

Te tiro al inodoro y aprieto el botón.