Son esos ratitos, esos minutos, quizas un poco mas...
Pero no se nota.. xq se me pas muy pero muy rapido...
Esos 2 o 3 besos diarios(o mas), qe de a poco se vuelven indispensables...
te Amo.
16/12/09
14/12/09
A estudiar se ha dicho. Final del orto no me vas a ganar
Que después del stresssss!
VIENE LA FIESTA DE EGRESADOS!
Que después del stresssss!
VIENE LA FIESTA DE EGRESADOS!
12/12/09
4 mese'
11/12/09
No rempemos la racha
Cuando me ponga estudiar inglés y diga, bueno al menos leí una página.
Recién ahi escribo el sueño que tuve xD
Alto, bien, bien deforme. Como todos mis sueños.
Recién ahi escribo el sueño que tuve xD
Alto, bien, bien deforme. Como todos mis sueños.
07/12/09
Me enamoro
De las cosas simples: De una sonrisa, de una caricia, de una mirada. Un favor, una compañía, un saludo. De un amigo, verlos sonreir y disfrutar, verlos reir y divertirse.
Me enamoro de un beso, de una pasión, de una lágrima, de la compasión y las gracias.
De aquello que me hace sonrojar y soñar, imaginar y volar. De todo lo que me desconecta, de lo que me de paz y tranquilidad.
Me enamoro de todo aquello que tenga vida, originalidad y tenacidad. De los detalles, de las palabras, de los actos, de la alegría. De los aromas, la suavidad y lo atrapante; la aventura, adrenalina y lo nuevo.
06/12/09
Le Nach Birthday
05/12/09
04/12/09
27/11/09
Como un ajedrez

Un par de piezas: Un alfíl, peones, caballos y torres. Del otro lado del paisaje. Una reina, magnificada, hecha rey, potenciada y alabada. Anehlada, aclamada, idolatrada, indestructible, intocable, inconstante, pero presente; omnipresente y omnipotente, glorificada.
Un tablero con sus magníficas y potenciadas figuras. Un juego inconcluso, imposible de terminar, donde el jake mate parece ser esquivado constantemente. Allí todos salimos perdiendo, absolutamente todos, excepto... la reina.
Dado el caso, la realeza no es el centro del tablero, sino los jugadores escenciales para desencajarle el siniestro juego de movimientos medidos milimétricamente.
Mientras el alfin persigue incanzablemente a la reina, recorriendo todas las diagonales existentes en aquel monocromático tablero, las demás fichas siguen el incansable transcurso de su vida en aquella simétrica división; dispersos, colgados y perdidos. Pero a la vez atados a un juego, donde todas las piezas tienen un fin y un sentido, donde todas se entrelazan en una misma meta.
Pero cuando el juego se torna confuso y adiestrado, cuando los conceptos se mezclan y se pierde la esencia de la vida en quel lugar, toma lugar una efervecencia de momentos, de jugadas, de mirads perdidas, de movimientos insospechados, impulsivos y caóticos. Lo único que producen es un descontrol en aquel estructurado juego previo. Se desarma, se deshilacha y distorsiona. Las relaciones con las piezas se pierden y desencaja. Las que se creen dominantes toman un curso, dejando a las demás atrás, haciéndolas un lado, desvalorizando su potencial súbditamente.
Ellas, de despejan, se unen y fortalecen juntas, formando un ejército dentro del propio ejército de peones, torres y caballos armados. Que protejen a su rey y reina: La amistad y la confianza. Juran lealtad y no cierran su juego en la mentira, van de frente, intentando incorporar a quellos que se desvirtuaron de las reglas primeras, y corrompieron la paz en este impermeable tablero.
Muchas jugadas están a su alcance para recuperar esos eslabones perdidos, pero cabe la posibilidad de que aquellas piezas estén muy cegads dentro suyo, y no puedan ver a su alrededor la inquebrantable fuerza que coexiste ( o coexistía) entre ellas. Toda estrategia puede ser modificada, salvo, por una pequeña razón... si aquel alfil se aleja demasiado de las primeras leyes que los unían corre el riesgo de ser devorado por el enemigo, por aquella magnífica y blanca figura de la reina. Si ese es el caso, el alfil no podrá volver a ser el mismo, y probablemente nunca más sepa de la vida de sus amigos y compañeros de tablero
24/11/09
Matador, nuestro juego
Estoy con ganas de escribir algo, pero tenga la extraña sensación de no sentir la inspiraicón que acredita un merecedor texto. Sin embargo uno siempre cuenta con algo que suele llamarse "free writing" donde uno empieza a tirar ideas, y a enlazarlas sin piedad, formando, de una manera u otra, un texto algo coherente... o no.
Lo que suele pasar (o pasarme) es que al escribir sin un hilo determinado empezás por el tronco del árbol y sin querer te derivaste a las ramas más alejadas de la intención misma de escribir sobre algo. Ese algo se transforma en un todo, que abarca y generaliza muchas ideas. Hasta que sin querer algo viene a tu mente.
Por ejemplo ahora.
A mi mente vinieron imágenes, todas, absolutamente todas; corresponden a mi primaria. A mis primeras salidas, a las aventuras de más chica, a conocer cosas nuevas. Desde experimentar juegos hasta saber cómo se escribe una palabra.
Recuerdo que en la primaria solía divertirme mucho con los varones y con las chicas. Si lo hacía con las girls terminábamos jugando al elástico, a saltar la soga. Si era con boys, jugaba a tirar tazos, a las cartas, a las escondidas, la mancha el quemado. También eso lo hacíamos todos juntos. Como en las clases de gimnasia, que eran la hora más esperada de la semana. Todos íbamos al "patio" de arriba y éramos como langostas. Libres, corriendo de un lado para el otro, jugando con aros, con pelotas, con colchonetas, minitramp. Hacíamos coreografáis, verticales, medialunas, carreras, juegos de destreza.
Era la mejor hora del mundo. Lo que más disfrutaba era saltar en el minitramp. Por encima de los cajones, o dar vueltas en el aire y aterrizar en la conchoneta eguida perfectamente. ¡Cómo amaba esos días!
Otra cosa que me dievrtía mucho era jugar a todo tipo de manchas con muchos elementos, jugar al delagado, al quemado o como nosotros lo llamábamos "El Matador":
El juego consistía en un quemado común y corriente, todos contra todos, hasta que algunos caían víctimas del bombazo con la pelota. Ahí emepzaba el verdadero juego, la adrenalina, la competencia, la euforia y los gritos. Las burlas los abucheos y la desesperación. Supongamos que XX había quemado a 5 personas, esas 5 salían del campo de juego y desde afuera como animales desenfrenados gritaban "¡¡¡Quemá a XX!!!" Si alguien quemaba a XX, éste salía y las 5 personas antes quemadas se reintegraban al juego. Una masa, hombres y mujeres mezclados en un juego adrenalínico. Las veces que quedaban solo 3 en la cancha y todos los dem´s gritando quemá a tal, a el otro, a ella, a aquél. dESPUÉS ESCUCHAR EL "AHHHHHHHHHWAAAAAASKDAD" y una manada de gente que corría para volver a participar.
Desesperantee demasiado bueno. Quiero volver a jugar Matadorrrr YAA!!!
Mañana en la hora libre, por dios, voy a proponerlo, no se si lo conocerán... ay quiero voler a ser un torito destructor como en la primaria!!!!!
Lo que suele pasar (o pasarme) es que al escribir sin un hilo determinado empezás por el tronco del árbol y sin querer te derivaste a las ramas más alejadas de la intención misma de escribir sobre algo. Ese algo se transforma en un todo, que abarca y generaliza muchas ideas. Hasta que sin querer algo viene a tu mente.
Por ejemplo ahora.
A mi mente vinieron imágenes, todas, absolutamente todas; corresponden a mi primaria. A mis primeras salidas, a las aventuras de más chica, a conocer cosas nuevas. Desde experimentar juegos hasta saber cómo se escribe una palabra.
Recuerdo que en la primaria solía divertirme mucho con los varones y con las chicas. Si lo hacía con las girls terminábamos jugando al elástico, a saltar la soga. Si era con boys, jugaba a tirar tazos, a las cartas, a las escondidas, la mancha el quemado. También eso lo hacíamos todos juntos. Como en las clases de gimnasia, que eran la hora más esperada de la semana. Todos íbamos al "patio" de arriba y éramos como langostas. Libres, corriendo de un lado para el otro, jugando con aros, con pelotas, con colchonetas, minitramp. Hacíamos coreografáis, verticales, medialunas, carreras, juegos de destreza.
Era la mejor hora del mundo. Lo que más disfrutaba era saltar en el minitramp. Por encima de los cajones, o dar vueltas en el aire y aterrizar en la conchoneta eguida perfectamente. ¡Cómo amaba esos días!
Otra cosa que me dievrtía mucho era jugar a todo tipo de manchas con muchos elementos, jugar al delagado, al quemado o como nosotros lo llamábamos "El Matador":
El juego consistía en un quemado común y corriente, todos contra todos, hasta que algunos caían víctimas del bombazo con la pelota. Ahí emepzaba el verdadero juego, la adrenalina, la competencia, la euforia y los gritos. Las burlas los abucheos y la desesperación. Supongamos que XX había quemado a 5 personas, esas 5 salían del campo de juego y desde afuera como animales desenfrenados gritaban "¡¡¡Quemá a XX!!!" Si alguien quemaba a XX, éste salía y las 5 personas antes quemadas se reintegraban al juego. Una masa, hombres y mujeres mezclados en un juego adrenalínico. Las veces que quedaban solo 3 en la cancha y todos los dem´s gritando quemá a tal, a el otro, a ella, a aquél. dESPUÉS ESCUCHAR EL "AHHHHHHHHHWAAAAAASKDAD" y una manada de gente que corría para volver a participar.
Desesperantee demasiado bueno. Quiero volver a jugar Matadorrrr YAA!!!
Mañana en la hora libre, por dios, voy a proponerlo, no se si lo conocerán... ay quiero voler a ser un torito destructor como en la primaria!!!!!
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